La Ciudad sin Ley
En la Ciudad sin Ley Cristo reina. En lo alto, con una sonrisa y los brazos abiertos sonríe y abraza toda la ciudad. Todo es paz y tranquilidad. Apenas hay ruido, si acaso el murmullo del agua al chocar con las piedras. Todo el mundo es amable y bondadoso y nadie se enfada nunca con nadie. Subí hasta ahí, tan alto, para a estar a solas conmigo misma, y mis pensamientos. Al llegar, me invadió una sensación extraña, de alegría y tristeza, de tranquilidad y soledad absolutas que nunca había tenido en mi ciudad, y al estar tan cerca, lo único que intenté fue no pensar en nada, pero como no lo logré, di las gracias, las gracias por estar en un sitio tan hermoso. Cuando bajé de rezar, y de dar las gracias por estar aquí, encontré a una vieja amiga, que vive en esta ciudad, y a la que ya daba por perdida. El destino nos ha vuelto a unir, y no sé, creo que te encontré, querida amiga, por subir hasta ahí, y dar las gracias.

laureen o´sullivan dijo
Reencontrar algo q crees perdido siempre es una alegría y si es una amiga más.
4 Noviembre 2006 | 12:18 PM